viernes, 27 de junio de 2008

Me atacan!

Todos los que me conocen saben que mi not-so-guilty-pleasure es ver películas de terror. Entre más malas y viejas mejor, mucho mejor. Ayer estaba acostada en mi cama viendo una película de Stephen King en la que unos insectos gigantes aterrorizan a las personas. Aquellos que han leído mi blog saben que vivo en el campo, aquellos que no han leído apestan, pero ya lo saben. El caso es que de la nada salio un bicho volando de esos grandotes y se atoro en mi cabello. Me puse a brincar y gritar como loca pero no funciono ya que todos los de mi casa andan de viaje. Al lograr quitarme este monstruoso bicho del cabello y verlo me di cuenta que era una cucaracha gigante voladora. Así es, el insecto que más odiamos y nunca había tenido en mi casa me ataco. Después de asesinarla, me metí a darme un baño intensivo cuando me encuentro una araña gigante en mi regadera… ahhhh el pánico, las nauseas.

No pude dormir gran parte de la noche, literalmente me puse a llorar como bebe en mi cama con las luces prendidas, una caja de kleenex en una mano y en la otra un bote de insecticida.  Le hablo llorando a un amigo, con el que según esto ando saliendo, y me contesta “estoy en un torneo luego te marco” claro que no lo hizo. Pero me dormí sollozando como bebe con mi celular, inalámbrico, insecticida, kleenex y zapato (en caso de que el insecticida fallara).

EMO

Encontré al primer emo en la historia, realmente sorprendente.

 

*Es un chiste inocente gente, no empiecen con las paranoias antisemitas.

miércoles, 25 de junio de 2008

lunes, 23 de junio de 2008

Juancho

Estaba yo sentada en el salón actualizando mi vida, y datos estúpidos cuando el tipo que más detesto de la clase se acerco… by the way, este tipo esta DIVINO, pero es un imbécil.

-Eres nueva ¿verdad?-

Honestly, llevó 7 años en esta escuela -No­-

-Ah, es que estas en tu lugar mucho antes de que empiece la clase-

Es para evitar que se llenen las bancas de este lado y me tenga que sentar en la misma mitad del salón que tu –Aja- Sigo sin quitar la mirada de la lap, pero el imbécil sigue sin rendirse.

-Nos conocemos de algún lado ¿no?-

Si prepucio, soy muy buena amiga de tu ex novia. ¿ya sabes? Con la que fuiste una rata asquerosa ¿te suena?  -No creo-

-Si, estoy seguro.  A ver, deja pienso…-

-Mira Juancho…-

-Pancho- me interrumpe.

Ya se, solo estoy intentando humillarte para que te vayas. –Ok, Pancho. Estoy muy ocupada haciendo tarea ¿si sabes? La tarea que probablemente tu también tienes que hacer. ¿Por qué no hablamos de esto luego?-

­-¿Así como en un café?-

¡Arghhhhhhhhh! Thank god you are pretty.

Hortaliza

Desde hace poco más de dos semanas he comenzado a cultivar mis frutas, verduras y algunas hierbas. Es terapéutico, sí. Ayudara a mi economía con la futura crisis de alimentos, sí. Ayuda al medio ambiente, también. No tienen tantos químicos, claro. Pero nada de esto es el principal motivo de ello, la verdad es que la culpa de todo lo tiene mi madre. Sí, sí, se que suena muy freudiano… “la madre es la culpable de toooooodas nuestras penas”. Pero no es eso, bueno si es culpable de una que otra cosa, como que cuando veo las vías de tren adopto posición fetal… pero eso no lo discutiremos ahora.

            Para comer en restaurantes yo tengo una sencilla regla:  se amable con las personas que controlan tus alimentos. No intento caerles bien haciendo chistes, ni sacándoles platica de más, les facilito el trabajo acercándoles mis platos, y no dejando tiradero. Si son hombres los dejo ver mi escote y sonrío coquetamente, si son mujeres elogio sus zapatos o algo por el estilo. No es porque sea muy considerada, es por las leyendas que he escuchado. Leyendas horrorosas en las que meten objetos orgánicos innombrables a tu comida y bebida.  Al menos de que me traigan una hamburguesa cuando pedí ensalada, o una malteada cuando pedí pescado, no regreso nada. Por eso asisto a los lugares que me gustan y con meseros que ya me conocen (doy buenas propinas).

            En cambio mi mamá los jode desde el momento que los ve. Por cualquier cosita “súbanle al aire, bájenle, se mueve la mesa, le faltan hielos a mi bebida, el salero tiene un grano de arroz de más, etcétera.” Yo tengo pánico de salir a comer con ella, en mi vida pruebo de su plato y eso de compartir platillo jamás sucederá. Pero la señora ha cruzado la línea, se ha metido con quien no debía. Mi mamá ha entablado una disputa con los de la carnicería. Los motivos los desconozco, y prefiero que sea así, ahora solo se que estamos en guerra y en caso de llegar a un acuerdo no podré ingerir alimento alguno proviniendo de ese lugar (nos surten la fruta, verdura, quesos y obviamente carne).

Es por eso que hoy en día me encuentran todas las tardes de rodillas en mi jardín, con ampollas en la mano y dolor de espalda cultivando mis verduras. 

jueves, 5 de junio de 2008

Me saco los ojos

Estoy en clase de economía… ¡Oh dios mío! Es una clase de civismo, que obviamente carezco y no me interesa, y economía. Para ser precisa de mis 3 horas la clase es 60% anécdotas del profesor (que tiene un tono de voz monótono), 30% cómo la sociedad está mal, 3% toma de asistencias, y 7% de clase. Me cae bien, pero no había encontrado una persona que divagara tanto.

Facebook, lamentablemente, ya no cubre mi necesidad de pasar tiempo. Tampoco lo hace ffffound.com, o cualquier otra tontería del estilo. Me gustaría poder leer las noticias, pero para eso necesito una concentración ABSOLUTA. Así que mientras el profesor divaga en su clase, yo divago en mi mente.